Actividades cotidianas significativas

Esta iniciativa incorpora actividades cotidianas significativas en centros de cuidados de larga duración para promover la autonomía, la participación y el bienestar de las personas mayores desde el enfoque de Atención Centrada en la Persona. A través de propuestas individualizadas, se busca mejorar su calidad de vida, reforzar la autoestima y las relaciones sociales, reduciendo la pasividad y el aislamiento asociados a la institucionalización, en colaboración con la Universidad de Castilla-La Mancha.

AÑO

2026

ORGANIZACIÓN

Excma. Diputación Provincial de Cuenca

TEMA

Envejecimiento activo, Hábitos saludables

ÁMBITO GEOGRÁFICO

Provincial

LUGAR DE DESARROLLO

Provincia de Cuenca

RURALIZABLE

Si

PERFIL DEL DESTINATARIO

Personas con discapacidad
Personas en situación de dependencia
Personas mayores
Otro/s
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La realización de actividades cotidianas significativas constituye un pilar fundamental dentro de los modelos de Atención Centrada en la Persona y de Envejecimiento Activo, ya que sitúa a la persona mayor como protagonista de su propio proyecto de vida, respetando su historia, preferencias, capacidades y ritmos.

En el contexto de los centros de cuidados de larga duración, estas actividades adquieren un valor especial, al favorecer la participación, la autonomía y el sentido de utilidad de las personas mayores institucionalizadas.

Con el objetivo de analizar su impacto, se ha diseñado e implementado una intervención basada en la incorporación sistemática de actividades cotidianas significativas en la rutina diaria de los residentes.

Estas actividades se seleccionan de forma individualizada, teniendo en cuenta los intereses personales, las habilidades conservadas y las experiencias previas de cada persona, promoviendo una participación activa, voluntaria y significativa.

La hipótesis de partida de esta buena práctica es que la implicación continuada en actividades con significado personal contribuye a una mejora global de la calidad de vida en centros residenciales.

Se espera potenciar el bienestar emocional, la autoestima, las relaciones sociales y el sentimiento de pertenencia, así como reducir la pasividad, el aislamiento y la dependencia asociados a la institucionalización. Para la realización del estudio se ha contado con la participación de la Universidad de Castilla La Mancha.

BBPP Actividades Cotidianas Significativas. Diputación de Cuenca

RECURSOS E INNOVACIÓN

Esta buena práctica introduce innovaciones relevantes respecto a los modelos tradicionales de atención residencial, planteando una revisión crítica de los enfoques clásicos de envejecimiento centrados en la dependencia, la pasividad y la provisión estandarizada de cuidados.

Frente a ello, se adopta un enfoque de envejecimiento saludable basado en las capacidades, poniendo atención en lo que las personas aún pueden hacer, en sus habilidades preservadas y en su potencial para seguir participando activamente en la vida cotidiana.

La intervención promueve actividades con sentido, vinculadas a la historia de vida y al entorno cultural de las personas participantes.

El diseño de la intervención es participativo, ya que las personas mayores no son meras receptoras de la actividad, sino agentes activos en la planificación y desarrollo de estas.

Sus preferencias, conocimientos previos y experiencias vitales (especialmente relacionadas con la cocina y el trabajo en el huerto) orientan la selección de tareas, el ritmo de trabajo y los objetivos, reforzando la autonomía, la autoestima y el sentimiento de utilidad.

Aunque se desarrolla en el ámbito residencial, la práctica tiene una clara dimensión comunitaria e intergeneracional, al recuperar saberes tradicionales del medio rural y favorecer espacios de encuentro, intercambio y socialización entre residentes de distintos centros, rompiendo el aislamiento institucional.

En cuanto al uso de tecnologías, la intervención se apoya principalmente en recursos cotidianos y accesibles, pero plantea un marco abierto a la incorporación progresiva de tecnologías de apoyo (teleasistencia, herramientas digitales sencillas o soluciones basadas en IA) como complemento para fomentar la autonomía, la seguridad y la conexión social, siempre desde un enfoque ético, inclusivo y adaptado a las capacidades de las personas mayores.

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RESULTADOS Y CONCLUSIONES

Puesto que no se ha podido finalizar el programa en el tiempo previsto, no se cuenta todavía con los resultados cuantitativos. No obstante, sí se ha podido recoger opiniones y valoraciones de los participantes y profesionales que han intervenido.

Respecto a la actividad, los residentes han expresado su satisfacción verbalmente. Estas son algunas de las opiniones que expresadas:

« Me encontraba muy a gusto con el grupo »
« Éramos como una pequeña familia »
« Se trataba de una actividad distinta que nos gustaba a todos los que asistíamos »
« Todos aprendíamos de todos, yo que pensaba que sabía, aprendía mucho de las mujeres mayores »
« Nos distraíamos mucho, unas veces nos reíamos, otras nos cabreábamos un poco porque las cosas no se hacían como nosotros queríamos, pero al final todo quedaba en nada, lo pasábamos muy bien »
« Aprendíamos recetas nuevas y otras formas de cocinar de los distintos pueblos; fue muy especial mientras duró, yo le daría un sobresaliente »
« Cada uno teníamos nuestra tarea, aunque todos participábamos de todo; no fallábamos nunca; estábamos muy unidos »
« Era un aliciente de la semana; descubríamos que hay muchas formas de hacer las cosas, no solo vale lo que hacemos nosotros »
« Cada uno aportábamos lo que podíamos, todos colaborábamos »
« Hacíamos muchas cosas distintas »
« Me gustaba mucho porque el grupo funcionaba muy bien »
« Nos ayudaba a recordar, a hacer memoria, de cómo se preparaban las comidas, hablábamos de la época en la que se hacían ciertas recetas y ya nos acordábamos de aquellos tiempos »
« Aprendíamos, aunque nos costaba un poco a algunos, a hacer las cosas como la mayoría decidía »
« A veces pensamos que solo nosotros hacemos las cosas bien, pero te das cuenta de que no es así, los demás pueden hacerlo igual o mejor »
« Me encantaba la actividad »
« Me gustaba mucho porque hacíamos cosas que hacíamos cuando estábamos en nuestras casas y que ahora no podemos hacer, y a veces se echan de menos, nos ayudan a darnos cuenta de que todavía se pueden hacer muchas cosas, nos sentimos útiles »
« Me gustaba cuando cocinábamos con los productos que se recogían del huerto de la residencia »
«Nos gustaron también las visitas que hicimos a la otra residencia y cuando vinieron ellos a compartir alguna sesión con nosotros »

A la pregunta de si les gustaría retomar la actividad en un futuro, todos los participantes del grupo de intervención manifestaron de forma unánime su interés y disposición a volver a participar.

Ninguno expresó dudas o rechazo; por el contrario, señalaron que estarían encantados de reanudar la actividad en las mismas condiciones, destacando el disfrute, la utilidad y el significado personal que tuvo para ellos mientras pudo desarrollarse.

En relación con el grupo control, la información recogida a través de las conversaciones mantenidas con la responsable de la actividad en su residencia indica que los participantes valoraron muy positivamente los encuentros realizados con el otro centro.

Estos intercambios no solo les permitieron compartir y degustar la comida o merienda elaborada en el taller, sino que fueron vividos como una oportunidad enriquecedora para conocer a otras personas mayores, conversar, intercambiar experiencias y romper con la rutina habitual del centro, generando ilusión y expectativas positivas.

En conjunto, y a partir de las sesiones que pudieron llevarse a cabo antes de la interrupción provocada por la pandemia, se constata que cuando las actividades son elegidas de manera voluntaria por las personas mayores, cuando participan desde la fase de planificación y a lo largo de todo el proceso, y cuando se trata de propuestas conectadas con su historia de vida y abiertas a la participación de personas externas al centro, los resultados tienden a ser significativamente más satisfactorios.

Este enfoque incrementa la motivación, el bienestar y la participación activa, repercutiendo de manera positiva en la calidad de vida y en el día a día de las personas mayores.

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RURALIZABLE

La buena práctica es adaptable a otros entornos rurales con características similares debido a su diseño flexible, basado en recursos locales, en la historia de vida de las personas mayores y en los principios de la Atención Centrada en la Persona y el Envejecimiento Activo. No se trata de un programa cerrado, sino de un marco de intervención que puede ajustarse fácilmente a distintos contextos territoriales, tamaños de centros y perfiles de personas usuarias.

Las actividades propuestas son comunes en muchos entornos rurales, por lo que resultan culturalmente cercanas y significativas para personas mayores que han desarrollado su vida en el ámbito agrario o doméstico. En aquellos contextos donde no sea viable un huerto, estas actividades pueden adaptarse a macetas o talleres culinarios con productos locales.

La práctica no requiere una elevada inversión económica ni infraestructuras complejas, ya que aprovecha espacios existentes, materiales sencillos y el conocimiento del propio personal y de las personas mayores. Esto facilita su implementación en municipios pequeños o con recursos limitados.

El modelo es replicable en otros centros rurales al apoyarse en profesionales ya presentes (animación sociocultural, terapia ocupacional, trabajo social), fomentando el trabajo en equipo y la implicación de la comunidad local.

La evaluación pre y post intervención permite ajustar el programa y generar evidencia, favoreciendo su transferencia y sostenibilidad en otros territorios rurales.

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