La buena práctica «Personas Mayores en Activo» (PMA) de la Fundación Pilares representa una evolución significativa frente a los modelos asistencialistas tradicionales. A diferencia de los enfoques clásicos que ven a la persona mayor como un receptor pasivo de cuidados, esta iniciativa propone una visión proactiva y centrada en la autonomía.
A continuación, se detalla cómo se introducen estas innovaciones.
1. Enfoque de envejecimiento saludable basado en capacidades
– Superación del modelo deficitario: En lugar de centrarse únicamente en la enfermedad o la dependencia, el programa se orienta al mantenimiento y potenciación de las capacidades funcionales, cognitivas y emocionales existentes.
– Fomento de la autonomía: La intervención busca que la persona mantenga el control sobre su vida cotidiana, promoviendo el autocuidado y la toma de decisiones informada.
– Integralidad: Aborda la salud desde una perspectiva biopsicosocial, reconociendo que el bienestar emocional y la conexión social son tan críticos como la salud física para un envejecimiento exitoso.
2. Diseño participativo con personas mayores
– Protagonismo de la persona usuaria: Las actividades no se imponen desde una estructura jerárquica; se diseñan a partir de los gustos, preferencias y deseos expresados por las propias participantes.
– Personalización del itinerario: Al basarse en la metodología de Atención Integral y Centrada en la Persona (AICP), se garantiza que los proyectos de vida individuales guíen la intervención grupal.
– Escucha activa: El programa utiliza grupos de encuentro para identificar necesidades sentidas, permitiendo que las personas mayores actúen como arquitectas de su propio ocio y formación.
3. Intervención comunitaria intergeneracional
– Ruptura del edadismo: Al integrar a personas de distintas edades en actividades de ocio, cultura y educación, se combaten los prejuicios asociados a la vejez.
– Redes de apoyo local: La práctica fomenta la creación de vínculos entre las personas mayores y el tejido social joven (como el IES La Encantada), lo que fortalece la cohesión comunitaria en entornos rurales.
– Transferencia de saberes: Estos espacios permiten que el conocimiento y la experiencia de las personas mayores sean valorados por las nuevas generaciones, devolviéndoles un rol social activo y relevante.
4. Uso de tecnologías accesibles para la autonomía
– Conexión y cercanía: Se utilizan herramientas digitales sencillas y accesibles (como WhatsApp) para la coordinación diaria y para mantener la red de apoyo activa, reduciendo la brecha digital de manera práctica.
– Fomento de la conexión social: El uso de tecnologías permite monitorizar situaciones de soledad de forma no invasiva y facilitar el acceso a información relevante sobre recursos comunitarios.
– Adaptación tecnológica: El enfoque busca que la tecnología (desde la teleasistencia hasta posibles apoyos de IA) sea un medio para la libertad de movimiento y la seguridad en el entorno habitual, no una barrera.