Paz, V., Dashti, H. S., & Garfield, V. (2023). Is there an association between daytime napping, cognitive function, and brain volume? A Mendelian randomization study in the UK Biobank. Sleep Health, 9, 786–793. https://doi.org/10.1016/j.sleh.2023.05.002
Este estudio analizó si la siesta habitual tiene una relación causal con la salud cerebral y el rendimiento cognitivo. Para ello utilizó un método llamado aleatorización mendeliana, que emplea variantes genéticas asociadas a la tendencia a dormir siesta como herramienta para investigar relaciones causales y reducir el efecto de factores de confusión.
Los datos proceden del UK Biobank, con hasta 378.932 participantes y una edad media de 57 años. Los investigadores evaluaron cuatro resultados: volumen cerebral total, volumen del hipocampo, tiempo de reacción y memoria visual.
Los resultados muestran que la predisposición genética a dormir siesta se asoció con un mayor volumen cerebral total (aproximadamente 15,8 cm³ más), lo que podría equivaler a entre 2,6 y 6,5 años menos de envejecimiento cerebral, según comparaciones con estudios longitudinales. Sin embargo, no se encontraron asociaciones con el volumen del hipocampo ni con las pruebas de memoria visual o tiempo de reacción.
Estos hallazgos sugieren que la siesta habitual podría tener un efecto protector modesto sobre la estructura cerebral global, aunque no necesariamente mejora funciones cognitivas específicas medidas en este estudio. En el contexto del envejecimiento, mantener un mayor volumen cerebral se relaciona con menor riesgo de deterioro cognitivo. No obstante, los autores subrayan que se necesitan más investigaciones —incluidos ensayos clínicos— para confirmar estos resultados y explorar otros aspectos cognitivos que podrían verse influenciados por la siesta.