La resistencia a la insulina es una alteración metabólica en la que las células del cuerpo no responden adecuadamente a esta hormona, obligando al organismo a producir más insulina para compensar. Este proceso puede parecer inicialmente silencioso, pero con el tiempo desencadena una cascada de efectos dañinos, como acumulación excesiva de grasa en tejidos, estrés oxidativo, inflamación crónica y daño celular.
Esta revisión científica analiza cómo la resistencia a la insulina se sitúa en el centro de múltiples enfermedades crónicas no transmisibles. Entre ellas se encuentran la diabetes tipo 2, la enfermedad cardiovascular, la enfermedad hepática asociada a disfunción metabólica (MASLD), la enfermedad renal crónica, la insuficiencia cardiaca e incluso determinados tipos de cáncer. El artículo explica el concepto de “metainflamación”, una inflamación persistente de bajo grado relacionada con alteraciones metabólicas, que contribuye al deterioro progresivo de órganos como el páncreas, el hígado, los riñones y el corazón.
Además, los autores revisan los principios del tratamiento farmacológico y subrayan la importancia de estrategias preventivas centradas en el estilo de vida, como el control del peso, la actividad física y la mejora de la sensibilidad a la insulina.
Desde la perspectiva del envejecimiento saludable, la resistencia a la insulina es un factor clave que acelera el deterioro funcional y aumenta el riesgo de multimorbilidad. Detectarla y abordarla precozmente constituye una herramienta fundamental de prevención activa para reducir la carga de enfermedad cardiovascular, metabólica y oncológica en la edad adulta y avanzada.
Lonardo, A., & Weiskirchen, R. (2025). Insulin resistance at the crossroads of metabolic inflammation, cardiovascular disease, organ failure and cancer. Biomolecules, 15(12), 1745. DOI: 10.3390/biom15121745