Investigadores vinculados al CIBER han desarrollado una herramienta que permite predecir el riesgo de sufrir un ictus isquémico analizando el perfil de grasas en sangre. El ictus isquémico se produce cuando una arteria que lleva sangre al cerebro se obstruye, y es una de las principales causas de discapacidad y mortalidad.
El estudio parte de un análisis detallado de distintos tipos de lípidos (grasas) presentes en la sangre. No se limita al colesterol tradicional, sino que evalúa combinaciones más específicas que pueden ofrecer una imagen más precisa del riesgo individual. A partir de estos datos, el equipo ha diseñado un modelo predictivo que ayuda a identificar a personas con mayor probabilidad de sufrir un evento cerebrovascular.
La relevancia de esta herramienta está en la detección temprana y la prevención personalizada. Si se identifica a tiempo un mayor riesgo, pueden adoptarse medidas como ajustes en la alimentación, control más estricto de la tensión arterial, tratamiento farmacológico o cambios en el estilo de vida.
Este avance refuerza la idea de que la prevención cardiovascular puede ser cada vez más precisa gracias al análisis de datos biológicos, facilitando intervenciones antes de que aparezca el problema.