La actividad física como factor de riesgo modificable en la enfermedad de Alzheimer preclínica

Investigación que muestra que más actividad física está asociada con una acumulación más lenta de proteína tau y un menor declive cognitivo en adultos mayores con riesgo temprano de Alzheimer.

AÑO

2025

ORGANIZACIÓN

Nature Medicine

TIPO DE CONTENIDO

TEMA

Bienestar Integral, Conocimiento Científico, Prevención Activa

ÁMBITO GEOGRÁFICO

Unión Europea/Internacional

LUGAR DE DESARROLLO

PERFIL DEL DESTINATARIO

Profesionales
Sociedad en general
high-angle-view-of-senior-man-collecting-jigsaw-pu-2024-11-19-02-19-27-utc

Yau, W.-Y. W., Kirn, D. R., Rabin, J. S., Properzi, M. J., Schultz, A. P., Shirzadi, Z., … Chhatwal, J. P. Physical activity as a modifiable risk factor in preclinical Alzheimer’s disease. Nature Medicine (2025) Advance Online Publication.
DOI: 10.1038/s41591-025-03955-6

Este estudio publicado en Nature Medicine investiga por primera vez cómo la actividad física medida objetivamente se relaciona con la progresión de los cambios cerebrales tempranos asociados a la enfermedad de Alzheimer antes de que aparezcan síntomas clínicos. Aunque se sabía que la falta de actividad física es un factor de riesgo modificable para el Alzheimer, existía poca claridad sobre si caminar o ejercitarse podría realmente modificar la acumulación de los marcadores biológicos de la enfermedad y frenar el deterioro cognitivo en personas que aún no muestran síntomas.

Los investigadores analizaron datos de casi 300 adultos cognitivamente sanos de entre 50 y 90 años incluidos en el Harvard Aging Brain Study, quienes usaron podómetros para medir su actividad diaria. Además, se realizaron exploraciones cerebrales repetidas para evaluar biomarcadores del Alzheimer (como las proteínas beta-amiloide y tau) y se siguió su rendimiento cognitivo durante hasta 14 años.

Los hallazgos muestran que niveles más altos de actividad física se asociaron con un ritmo más lento de acumulación de proteína tau en regiones clave del cerebro, así como con un declive cognitivo y funcional más lento en personas con niveles elevados de amiloide —un marcador temprano del Alzheimer. Esta relación no se explicó por diferencias en la cantidad de amiloide, sino por la disminución de la acumulación de tau, lo que sugiere un mecanismo específico a través del cual la actividad física podría modificar el curso biológico de la enfermedad.

Un dato notable es que este beneficio no solo se observó en personas altamente activas, sino incluso en quienes caminaban entre 3 000 y 5 000 pasos al día, y que los efectos máximos se alcanzaron en torno a 5 001–7 500 pasos diarios, niveles realistas y accesibles para adultos mayores sedentarios.

En conjunto, los resultados apoyan la idea de que incrementar la actividad física puede ser una estrategia preventiva realizable y eficaz para frenar cambios biológicos asociados al Alzheimer antes de que aparezcan síntomas, proporcionando una meta concreta y alcanzable para promover la salud cerebral en la vida adulta tardía.

La actividad física como factor de riesgo modificable en la enfermedad de Alzheimer preclínica