El envejecimiento es un proceso biológico complejo que implica cambios progresivos en órganos y tejidos debido al daño acumulado a nivel celular y molecular. En el cerebro, este proceso puede manifestarse como deterioro cognitivo y constituye el principal factor de riesgo para la enfermedad de Alzheimer. Esta revisión publicada en The Lancet analiza cómo el ejercicio físico, especialmente el entrenamiento de resistencia que mejora la capacidad cardiorrespiratoria (CRF), puede proteger frente al envejecimiento cerebral.
La evidencia recopilada muestra que mantener una buena condición física no solo mejora el estado cardiovascular, sino que también influye directamente en la salud cerebral. El ejercicio favorece un mejor flujo sanguíneo cerebral, reduce la inflamación crónica y estimula la neuroplasticidad, es decir, la capacidad del cerebro para adaptarse y formar nuevas conexiones neuronales. Estos mecanismos contribuyen a preservar la función cognitiva y podrían reducir el riesgo de demencia.
El artículo subraya que los estilos de vida sedentarios aceleran el envejecimiento cerebral, mientras que la actividad física regular puede actuar como una estrategia preventiva. Además, destaca la necesidad de estudios a largo plazo y protocolos estandarizados que permitan trasladar mejor la evidencia experimental a la práctica clínica y a políticas de salud pública.
Desde una perspectiva de prevención activa, integrar programas de ejercicio que mejoren la capacidad cardiorrespiratoria podría ser una herramienta clave para promover un envejecimiento saludable y reducir la carga social y sanitaria asociada al deterioro cognitivo.
Tari, A. R., Walker, T. L., Huuha, A. M., Sando, S. B., & Wisloff, U. (2025). Neuroprotective mechanisms of exercise and the importance of fitness for healthy brain ageing. The Lancet. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(25)00184-9