Mahalingaiah S, Nadeau KC, Christiani DC. Microplastics and Human Health. JAMA. 2025;334(21):1941–1942.
DOI: 10.1001/jama.2025.14718
Este artículo en JAMA revisa la evidencia emergente sobre la presencia creciente de microplásticos en tejidos humanos y sus posibles efectos negativos sobre la salud. Los microplásticos son fragmentos de plástico de menos de 5 mm que se generan cuando los residuos plásticos se degradan en el medio ambiente. Pueden ingresar al cuerpo humano principalmente a través de la inhalación de partículas en el aire o mediante la ingestión en alimentos y agua que contienen estos fragmentos.
Estudios recientes han detectado microplásticos en variedad de tejidos humanos, incluyendo pulmones, sangre, hígado, riñones y placenta. Además, las concentraciones tienden a ser más altas ahora que en décadas anteriores, lo cual sugiere una acumulación progresiva a medida que aumenta la contaminación por plásticos. Por ejemplo, las mediciones en placentas humanas muestran que el número de partículas detectadas ha crecido significativamente entre 2006 y 2021.
La presencia de microplásticos en tejidos se ha asociado en estudios observacionales con estrés oxidativo, inflamación, daño celular y respuestas inmunitarias, aunque aún no se ha demostrado una relación causal directa con enfermedades específicas. Investigaciones con modelos celulares y animales muestran que los microplásticos pueden inducir daño en las membranas celulares, aumentar la producción de especies reactivas de oxígeno y desencadenar procesos inflamatorios, lo que podría contribuir a disfunciones orgánicas.
El artículo también señala que la política actual para reducir la contaminación por plásticos es insuficiente y que no existe todavía un acuerdo internacional completo para restringir la producción y eliminación de plásticos a gran escala. Se mencionan instrumentos como la Convención de Basilea y el Tratado Global de Plásticos de la ONU, que buscan controlar el flujo de residuos plásticos y desarrollar acuerdos jurídicos más amplios.
En resumen, aunque falta evidencia directa sobre efectos clínicos concretos, la acumulación de microplásticos en el cuerpo y su toxicidad potencial constituyen una amenaza emergente para la salud pública que requiere cooperación internacional, investigaciones adicionales y políticas ambientales más estrictas.